EVENTOS CULTURALES DE ACTUALIDAD
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02.12.04 
   
30.11.04 

Se profundiza la cooperación científica: Apertura del Centro Germano – Argentino en la UBA

   
30.11.04 01.12.04 
Neue Vocalsolisten Stuttgart
   
19 de noviembre
"El arte vocal argentino y el arte vocal alemán"
   

septiembre-octubre

Diálogos Berlín-Buenos Aires 2004
   
2004
Immanuel Kant
   

 

 

 

 

 

 

 

 
Conferencia: Investigaciones en el espacio público
 

 

El artista alemán Jochen Gerz y su asistente Laurence Vanpoulle brindarán una conferencia sobre sus trabajos vinculados con la representación de la memoria histórica el día 2 de diciembre a las 18 horas en el MALBA. Gerz realizó varios proyectos en el campo de las representaciones estéticas del recuerdo histórico, cómo monumentos contra el fascismo en las ciudades de Hamburgo y Saarbruecken, y el monumento vivo en Biron, en Francia. Participó en la documenta 5,6 y 8 y en las biennales de Venecia, Sydney y Paris.
Entrada libre y gratuita.

 

 

 

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  Se profundiza la cooperación científica: Apertura del Centro Germano – Argentino en la UBA

El 30 de noviembre de 2004 se inaugura el Centro Germano-Argentino en la Universidad de Buenos Aires. Es una manifestación más del intenso intercambio académico existente entre ambos países. Dicho centro surge de la larga tradición de las relaciones científicas germano-argentinas, en cuyo marco el Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD) ocupó un lugar protagónico durante las últimas décadas. Al mismo tiempo, la importancia de este Centro reside en su objetivo de continuar e intensificar el intercambio de actividades científicas y culturales. La Facultad de Filosofía y Letras, la Facultad de Derecho y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Cátedra Walter Gropius) junto con los profesores invitados alemanes forman la base operativa del nuevo Centro.

El coloquio inaugural sobre el espacio público y sus profundos cambios durante las últimas décadas tendrá lugar en la UBA los días 30 de noviembre, 1° y 2 de diciembre de 2004. Participan junto a las autoridades de la Universidad y destacadas personalidades del ámbito científico argentino, así como profesores invitados alemanes, numerosas personalidades de Alemania y Europa.

 

Para más información, sírvase consultar las siguientes páginas de internet:

Servicio de Intercambio Académico Alemán

Facultad de Filosofía de la UBA

 

 

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  Neue Vocalsolisten Stuttgart 

Los integrantes del ensemble vocal Neue Vocalsolisten Stuttgart apuestan a la revelación: experimentan en la búsqueda de sonidos nuevos, de técnicas vocales exquisitas e inauditas formas de articulación. En diálogo permanente con los compositores, estos ocho solistas, cantantes de concierto y de ópera, conjugan con genialidad elementos de la música escénica, la electrónica, el video, el arte y la literatura.

En Buenos Aires, la crítica los aclamó en julio pasado después de su representación de Geschichte, la exigente opereta a capella de Oscar Strasnoy sobre fragmentos de W. Gombrowicz. Con el auspicio del Goethe-Institut, el hoy consagrado conjunto nacido en 1984, se presenta nuevamente en la capital porteña con obras de Berio, Sciarrino, Stockhausen y Kagel, entre otros. 

Más información: www.neue-vocalsolisten.de

*Neue Vocalsolisten Stuttgart
Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín.

martes 30 de noviembre | 21 hs.
Lautverschiebung de Fredrik Zeller, 3 songs from Der Turm zu Babel de Mauricio Kagel, L'Alibi della parola de Salvatore Sciarrino y A-Ronne de Luciano Berio

miércoles 1° de diciembre | 21 hs.
Am Himmel wandre ich. Indianerlieder de Karlheinz Stockhausen, Narcisse de Tiziano Manca, Seeds of noises de Charlotte Seither, Nein allein de Carola Bauckholt, Sonans Roman Haubenstock-Ramati.

Teatro San Martín | Sala Casacuberta
Corrientes 1530
Entrada $10

Más información: Departamento de Cultura de la Embajada

 

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  Immanuel Kant

Immanuel Kant – el ilustrado

Del número 2/2004 de la revista "Deutschland"

Pequeño hombre, gran pensador: Immanuel Kant revolucionó la filosofía, cuestionó las autoridades tradicionales y situó la razón y la libertad en el centro de la reflexión filosófica. Kant murió hace 200 años – sus ideas se enfocan todavía hacia el futuro

Por Manfred Geier

Nunca en su vida Immanuel Kant persiguió la gloria. Incluso en sus últimos años, cuando ya era uno de los pensadores europeos más prestigiosos, aborrecía toda gesto de veneración. Si bien su autoestima era marcada, rehuía a cualquier forma de «vanidad». El gran Kant era un hombre modesto que sostenía que «las grandes personalidades brillan sólo a la distancia», y que también un duque o un rey pierde mucho delante de un vasallo, puesto que «ningún ser humano es grandioso.»

Kant está lejos de nosotros también en el tiempo. Nació en 1724, en Königsberg (hoy Kaliningrado), donde pasó la mayor parte de su vida y murió el 12 de febrero de 1804. El 200º aniversario de su muerte es una buena ocasión para evocar al genial filósofo. En todo el mundo, desde Berlín hasta Pekín y desde Moscú hasta Auckland, se celebran eventos en su memoria o congresos sobre el tema. La filosofía de Kant tuvo repercusión mundial. Se han publicado muchas biografías que refutan la polémica opinión de Heinrich Heine, en la que éste afirmaba que la historia de la vida de Kant era difícil de contar, porque «Kant no tuvo ni vida ni historia.» Pero ¿Hay alguna razón convincente o incluso forzosa que nos incite todavía hoy a dedicarnos intensamente a la vida de este pensador y a su filosofía?

Kant discurría sobre el presente. Nunca filosofaba al estilo de aquellos historiadores de la filosofía que se guiaban por grandes personalidades del pasado para ellos mismos poder elevarse a la fama, montándose a sus ilustres hombros. Es cierto que en sus obras mencionó nombres como Isaac Newton, David Hume o Jean-Jacques Rousseau, de los que tomó ideas para su propio pensamiento. No obstante, lo que realmente le interesaba eran los problemas de su tiempo, los cuales buscaba analizar con sus reflexiones e intentaba resolver a su original modo. Kant era un ciudadano de su tiempo que se cuestionaba el grado de actualidad de sus pensamientos filosóficos. Con sus ideas inauguró el discurso de la modernidad, ya no basada en las tradiciones, sino centrada en el análisis del tiempo presente, permanente e inseguro. En este aspecto, Kant también es moderno también para nosotros. Pues nos seguimos hallando todavía en medio de los problemas en las que el librepensador oriundo de Königsberg desarrolló su filosofía crítica. Es por ello que quien busca hoy una orientación científica, ética o política, se remite a Kant, aunque no lo cite expresamente. La autoridad del discurso kantiano está grabada imborrablemente en nuestra inconsciente, que se enfrenta hoy a adversarios y desafíos similares a los de la época de Kant.

Después de la muerte de su padre, que falleció siendo un pobre artesano en 1746 (su madre ya había muerto en 1737, cuando él tenía 13 años), Kant trabajó algunos años impartiendo clases particulares en provincia. Aprovechó este tiempo para abocarse al estudio de las ciencias naturales. De regreso en Königsberg se dedicó, como publicista científico, a explicar a los lectores el funcionamiento de los métodos cognitivos científicos derivados de la Ilustración, vinculando este complejo a la «notable curiosidad que despierta en el ser humano todo lo que es extraordinario y que induce a buscar las causas que lo explican.» En 1755 se publicó su célebre obra «Teoría del cielo», en la que, partiendo de las matemáticas de Newton aplicadas a la naturaleza, intentaba explicar la estructura sistemática y la evolución histórica natural de todo el cosmos. «El cielo estrellado sobre mi cabeza» era una de sus grandes fascinaciones.

Aquel Kant de 30 años bien podría sentirse orgulloso de sus capacidades analíticas en materia de ciencias naturales. Sin embargo, pasados algunos años, se dio cuenta de la trampa en la que parecía haber caído: su pasión por el estudio de la naturaleza lo había distanciado del ser humano. A los 40 años se produjo un vuelco en su vida. De analista de la naturaleza se transformó en investigador del ser humano. Las personas empezaron a interesarle más que las cosas. «Estoy aprendiendo a respetar al ser humano», decía con autocrítica, y empezó a tratar de entender las particularidades del género humano. En sus estudios de lo «humano demasiado humano» se perfilaban ya los dos fundamentos de su filosofía crítica.

Después de que en 1770, a la edad de 46 años, fuera nombrado catedrático de lógica y metafísica por el Rey Federico II, Kant pasó diez años de su vida sin publicar. Cuando ya algunos empezaban a burlarse del «abuelo profesor», que parecía haber perdido toda capacidad para reflexionar y escribir, en 1781 apareció su obra «Crítica de la razón pura», que se presentó a sí misma como una revolución en materia de pensamiento filosófico. La cultura occidental adquiría así un nuevo pilar filosófico. Kant condenaba a las autoridades que fundamentaban su poder en creencias tradicionales, sobre todo a los miembros del Clero, quienes intentaban legitimar su posición de poder con sofismas religiosos, pero también a las autoridades estatales, que mantenían bajo control a sus súbditos como si de objetos de su propiedad se tratara. Kant sometió todo a la «prueba de la universalidad» de una razón libre y autónoma que Kant veía justificada por sí misma y limitada a sí misma. En la época de la Ilustración era imperioso guiarse, con coraje y firmeza, por los axiomas de la razón, la cual era suficientemente autónoma para imponer sus propias leyes a la naturaleza.

En su «Crítica de la razón práctica», Kant definió en 1788 la dimensión ética de los actos humanos y de la voluntad humana. También aquí se trataba de fortalecer moralmente la autonomía de los actos humanos, que no puede ser guiada o justificada por dogmas religiosos ni credos fundamentalistas ni disposiciones legales ni por el poder del Estado. Como individuo libre, cada ser humano debe reconocer en sí mismo sus principios éticos y aprender a cultivarlos. Kant desarrolló la idea de «la ley ética interna», la cual, basándose en su propia fuerza y en sus propios ideales, se resiste a todo tipo de influencia externa. Y como vara para medir la validez ética de toda decisión, aplicó el famoso y temido «imperativo categórico», según el cual se debe actuar sólo según una máxima tal que se pueda al mismo tiempo aplicar como ley universal. Kant afirmaba que sólo aquellas normas éticas que se pueden transformar en axiomas de validez universal hacen posible la convivencia humana de individuos diferentes. Ése es el imperativo de la «sociedad en la diversidad» del individuo moderno que no adora a Dios alguno ni se considera obligado ni propenso a seguir ciegamente a un líder.

Bajo la mirada escéptica de los censores prusianos, la crítica práctica y teórica de la razón de Kant se propagó en la década de los años 90 del siglo XVIII. El anciano Kant saludó con entusiasmo las aspiraciones americanas de independencia y la Revolución Francesa. Se habían diseñado «constituciones burguesas» que se consideraban necesarias para posibilitar la convivencia pacífica entre seres y entre Estados libres. Se pretendía terminar con el «Estado natural» sin leyes, en el que la libertad despótica del más fuerte generaba siempre nuevos conflictos. Se trataba de crear un marco legal en el que la libertad de cada individuo pudiera coexistir con la libertad de los demás. Así sería posible alcanzar aquella «paz permanente» para la cual el septuagenario Kant escribió su programa filosófico.Redactó el borrador de los principios de un Estado de derecho, del derecho internacional y de los derechos civiles del ciudadano del mundo. La idea de una comunidad de naciones que conviven en paz, aunque no siempre en relación de amistad, era para Kant el precepto legal que se correspondía con el empleo libre y público de la razón de ciudadanos esclarecidos.

Su borrador filosófico «Hacia una paz permanente» no contenía ideas utópicas. Kant lo suficientemente realista para saber que la paz permanente, como objetivo final del derecho internacional, era una idea irrealizable, pero suficientemente optimista para juzgar viable la aplicación de principios políticos para una comunidad de Estados soberanos y pueblos libres. Incluso en ese aspecto, el filósofo de Königsberg parece hoy nuestro contemporáneo. Su filosofía no sólo brilla a la distancia. Brilla como el «oro puro del pensamiento», que parece hoy más valioso que en la época de Kant. Prof. Dr. Manfred Geier es autor de la biografía «El Mundo de Kant» (Rowohlt) .

 

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